El primer tiempo de San Antonio es para copiar en muchos DVD -sin editar, en crudo- y repartir entre los pibes que empiezan a jugar al básquet y tienen que aprender desde el primer día los conceptos básicos, esos que muchas veces entran más por las imágenes que por los libros.
Para jugar tan pero tan bien se necesita un plan de juego táctico elaborado, especialmente diseñado para sacarle el máximo jugo a cada uno de los ejecutantes. Y los Spurs lo tienen, desde hace tiempo, por eso tantos éxitos en fila en los últimos 15 años.
Frente a Portland Trail Blazers, en el contexto de los playoffs, frente a estrellas probadas (Damian Lillard, LaMarcus Aldridge, Nicolas Batum), el local entró con tanta energía y determinación en defensa que luego pareció hasta natural que los puntos llegaran como una tormenta sobre un rival confundido y arrinconado.
Tony Parker (17 puntos y 6 asistencias en el PT, cerró con 33) minimizó a Lillard, le dio una clínica, atrás y adelante; Tiago Splitter (3 robos) fue la estampilla de Aldrigde y lo frustró en más de una oportunidad; Kawhi Leonard (16 y 9 tableros) dominó desde el poste medio a cualquiera de sus defensores; Tim Duncan (12 y 11 rebotes) abusó de su jerarquía ante Robin López; Patty Mills, Boris Diaw, Aron Baynes y el italiano Marco Belinelli (19, 3-5 triples) mantuvieron el tono en defensa y no fallaron en ataque cada vez que tuvieron sus habituales tiros. Los suplentes sumaron 28 tantos sin la ayuda de Ginóbili.
Fuente: Olé
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