RIVER 2 - 0 ROSARIO CENTRAL
River dominó a Central durante los 90 minutos y el resultado, por la diferencia en el juego, pudo haber sido más amplio. Los dirigidos por Gallardo mostraron intensidad para neutralizar la elaboración del rival, posesión para manejar los tiempos del partido y profundidad para generar situaciones de gol.
River fue un equipo intenso, podría afirmarse parafraseando a Ramón Díaz. Si el anterior entrenador hubiera estado sentado en el banco, seguramente habría destacado la intensidad de sus jugadores en la conferencia de prensa post-partido. La intención de Gallardo, además de la actitud fogosa de Kranevitter y Cía. para recuperar el balón y evitar que Central pudiera avanzar, fue la de proponer el toque, el juego asociado como requisito para ser protagonistas. Y eso se observó especialmente sobre el sector derecho del ataque, con las subidas constantes de Mercado, el avance del uruguayo Sánchez y la colaboración de Teo Gutiérrez, muy útil al tirarse sobre esa banda para colaborar en la generación de juego.
Con la agresividad bien entendida y la posesión indispensable para hacerse dueño del partido, quedaba un concepto más para cumplir: la profundidad. Y River la tuvo. El ejemplo se notó en el primer gol. Vangioni fue hasta el fondo, como debe ir un lateral cuando se proyecta, y mandó el centro al segundo palo para que el colombiano definiera solo ante Caranta. Mención aparte para Teo: por momentos dio clase sobre cómo debe moverse un 9. Pivoteó, supo salir para poder entrar y hasta fue solidario para apretar la salida rival.
En el segundo tiempo, River perdió algo de claridad y de fluidez en la circulación del balón. Pero eso no se tradujo en un partido más parejo. La realidad es que Central, salvo en esa polémica jugada entre Chiarini y Niell, no inquietó jamás. Se adelantó en el campo pero fue un espejismo: sus volantes carecieron de precisión a la hora de elaborar juego y de agresividad para poder romper líneas.
El golazo de Pisculichi, que estuvo discontinuo a lo largo del partido, le puso un poco más de justicia al marcador. El 1-0 hubiera sido un resultado demasiado exiguo para lo mucho que hizo River y lo poco que hizo Central.
Fuente: Diario Olé
Foto: Diario Olé
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